La moda de la Selva Negra

3.5.12


Nora se quitó el delantal y lo tiró a la montaña de ropa sucia que tenía pensado lavar, planchar y recoger. Salió de la casa para no volver, sin mirar atrás. Allí quedaban marido, hijos, perro y el cocido a medio hacer.

16 comentarios:

  1. Me he acordado de la Nora de Ibsen ;)


    A veces hay que irse, abandonar para que las cosas cambien.


    Gracias Mei, un abrazo

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    1. Efectivamente, esa era la idea.
      Gracias por pasarte

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  2. La vida se impone cuando quiere cambiar.
    Un abrazo

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  3. Y después dio un portazo. Me gustó la narración realista.

    Abrazos.

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    1. Melvin, me alegra que te interese.
      Saludos

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  4. mmm... Otro tipo de indignación que sigue patente, aún hoy en día.
    enhorabuena Mei.

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  5. Bueno, ella se lo pierde.
    Besos, Mei

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  6. Es otro tipo de indignación, y hay motivos todavía para esta.

    Besitos

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    1. Creo que sí. Elysa bienvenida a mi blog.

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  7. Tu relato indignado hace referencia a otro tipo de indignación, no la referente a los recortes sociales que estamos sufriendo. Pero sí, esa mujer-madre puede ser o simbolizar al estado de bienestar, que harto de la desidia de los ciudadanos, nos abandona para no volver: se acabo lo gratuito. Venga, nos leemos.

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    1. Ximens, no hay límite para indignarse.
      Sí, nos leemos. Saludos

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  8. Muy buena esa indignada (creía haber visitado a todas y todos mis amigos indignados), Mei, lástima que no va a encontrar trabajo para poder resurgir como se merece...
    Un abrazo, Mei.

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  9. Pues también tienes razón pero mejor no indignarse calculando.
    Miguel Ángel, gracias por pasarte.

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Seguramente hay oro en tus palabras