En cuanto él entró en casa, ella cerró con llave y, tras oír
los mismos desplantes de cada día, esperó a que se metiera en su
cuarto. Se recluyó con el muchacho en la habitación. Le maniató.
Le desnudó y le tapó con una manta. O bien sudaba a mares o se
moría de frío. Comieron, maldurmieron, conversaron. Fueron largos
días con sus noches interminables. Hasta que él volvió a tener una
mirada clara. Le juró abstinencia y ella condescendiente le permitió
salir a la calle. En la esquina, acechante le esperaba el camello de
siempre, con la joroba repleta.
Uno de los textos finalistas en en el concurso Wonderland en la semana del 10.1.2015. La ganadora ha sido Carmen Quinteiro con el relato "Te quiero".

