La moda de la Selva Negra
18.6.12
No se interesaba por el arte. El cuadro era un regalo de Julia y, por deferencia, decidió colgarlo en el comedor, junto al espejo. La imagen, un paisaje marítimo, era sugerente y no ponía a prueba ninguna capacidad cognitiva especial. Era una mar apacible, rematado por un navío a la antigua usanza, de grandes mástiles y blancas velas. Quedó contenta de la eficacia del martillo y de la obediencia de los clavos, que quedaron prisioneros en la pared.
12.6.12
Fugas
Los
niños llegaron un día como hoy, hace tres años.
Tan bonitos, tan iguales. El pelo negro, la tez oscura. La mirada
perdida que atribuí a un primer extravío. Les dimos
cariño, envuelto en el pan del desayuno, y dulzura, mezclada
con el jarabe de la tos. Las nenas compartieron con ellos la
habitación y los mimos. Sin embargo, en los sueños de
la noche les oigo bañarse, a escondidas, en el agua de los
monzones, retozando con los tigres de Bengala. Cuchichean y se dejan
decir que son más bellos que Abelardo, el gato manso que
tenemos en casa.
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